La burbuja en que nos tiene el cine comercial, farandulero, ése hollywoodense, hace que la mayoría de los que somos poco doctos respecto del séptimo arte creamos que sólo “existe” aquél.
Debido a ello, y por desgracia, perdemos valioso tiempo en filmes que nos dejan con gusto a poco y nos acostumbramos a películas fáciles de entender, y nos privamos de observar creaciones de cineastas no tan nombrados en los medios como los Spielberg, los Scorsese -sin menospreciar la calidad de éstos, por cierto-, perdiendo la oportunidad de tener más frescos en la memoria apellidos como grandes maestros según la mayoría de los críticos. Me refiero a nombres como el italiano Michelangelo Antonioni.
Pero es que es así. Quizás sería otro el grado de capacidad de análisis de cine si es que nuestra cultura estuviera más influida por el cine europeo que por el estadounidense. Tal vez nuestra sensibilidad sería de una mayor profundidad. Evidentemente no es correcto generalizar, pero es una probabilidad digna de ser analizada, frente a tanto filme comercial proveniente de la potencia del norte.
Por supuesto que existen no pocas, sino muchas excepciones a lo largo de la historia del cine, en que películas estadounidenses nos han deleitado por su calidad y belleza, pero estoy apuntando a algo más allá de eso. Me refiero a que la industria del cine estuviera “dominada”, al menos mediáticamente por el cine europeo. Sin duda, algo difícil de imaginar. Quizás un hecho que difícilmente veamos algún día, por desgracia.
En fin. Sólo nos queda a la gente no tan conocedora del cine europeo de comenzar a observar más filmes del viejo mundo, ser más “busquilla” para no seguir perdiendo la chance de contemplar un cine distinto al que nos tiene acostumbrado Hollywood.
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